El sitio está repartido entre la ciudad alta y la ciudad baja, que se articulan en torno al profundo valle del Alzette y del Pétrusse. El camino de la Cornisa va siguiendo el reborde del acantilado, dominando el río tortuoso que determina el trazado de las calles vecinas. Unos puentes y viaductos, que cruzan el valle, enlazan las diversas partes de la ciudad. La red de calles, influenciada por las instalaciones militares, está bien conservada. Desde el valle o las alturas de la ciudad, se pueden apreciar hermosas vistas.
En este conjunto urbano homogéneo, la arquitectura militar que ha subsistido evoca, aún hoy día, la fuerza del sitio a lo largo de la historia: bastiones, torres, puertas, cuarteles, fortines, vestigios de esclusas. Sin embargo, el rico panorama arquitectónico de Luxemburgo, estrechamente ligado al marco natural, está dominado por la iglesia de San Miguel (s. XVII) y las agujas de la catedral, de estilo gótico tardío (s. XVII). Tanto en la Cornisa como en el valle, la disposición de las casas sigue la curva del río.